Saltar al contenido principal
Publicidad

El ciclista neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin Premier Tech) firmó un debut soñado en la Omloop Het Nieuwsblad 2026 este sábado, llevándose la victoria tras una impresionante exhibición en solitario. Fiel a su estilo agresivo, el actual campeón del mundo de ciclocross lanzó un ataque fulminante en el emblemático Muur van Geraardsbergen, dejando sin respuesta a sus rivales y cruzando la meta en Ninove con una autoridad que reafirma su estatus como el hombre a batir en esta temporada de clásicas de primavera.

La carrera, marcada por el nerviosismo y las caídas, tuvo su punto de inflexión a 45 kilómetros del final en el muro de Molenberg. En ese sector, Van der Poel protagonizó un momento de alta tensión al verse obligado a realizar una maniobra de equilibrio milagrosa para evitar una caída masiva que detuvo a gran parte del pelotón. Tras salvar el incidente, el neerlandés se unió a un grupo selecto junto a Tim van Dijke y Florian Vermeersch, con quienes rodó hasta los pies de las ascensiones finales antes de decidir el destino de la prueba.

El movimiento ganador se produjo en las rampas de pavés del Kapelmuur, donde Van der Poel impuso un ritmo demoledor que terminó por descolgar a sus compañeros de fuga. Con una ventaja que se consolidó rápidamente en torno a los 20 segundos, el líder del Alpecin-Premier Tech gestionó los últimos 16 kilómetros de persecución con una potencia incontestable. Por detrás, la lucha se centró en los puestos restantes del podio, con un grupo perseguidor incapaz de organizar una caza efectiva ante la fuerza del puntero.

Finalmente, el podio lo completaron el neerlandés Tim van Dijke (Red Bull-Bora-Hansgrohe), quien se llevó la segunda posición al sprint, y el belga Florian Vermeersch (UAE Team Emirates), quien ocupó el tercer peldaño. Esta victoria es históricamente significativa para Van der Poel, ya que no solo marca un inicio de temporada de ruta impecable tras revalidar su arcoíris en el barro, sino que también rompe la curiosa estadística de ganar en su primera participación en esta clásica belga, sumando la Omloop a su ya legendario palmarés.

Con este triunfo, Van der Poel envía un mensaje de dominio absoluto a sus competidores de cara a los próximos Monumentos, como el Tour de Flandes y la París-Roubaix. La combinación de técnica para salvar caídas y la fuerza bruta en los muros flamencos lo posicionan como el gran referente del ciclismo actual en terrenos complicados. La afición ahora espera con ansias su siguiente duelo en las clásicas de marzo, donde el neerlandés buscará mantener el «ritmo de campeón» que hoy hizo vibrar a toda Bélgica.