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El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero, informó que la isla cuenta con más de 16.100 pequeñas y medianas empresas privadas (mipymes) operando activamente como parte del paquete de reformas económicas impulsadas por el Estado. Durante su intervención, el funcionario enfatizó que la apertura al sector privado no representa un viraje hacia el capitalismo, sino una estrategia de complementariedad para dinamizar la economía nacional en medio de una profunda crisis energética y financiera.

Además del crecimiento de las empresas privadas, el balance oficial detalló la aprobación de 448 cooperativas no estatales y el registro de más de 385 mil trabajadores por cuenta propia. Las autoridades de La Habana defendieron el rol de estos nuevos actores económicos en la oferta de bienes y servicios, al tiempo que reiteraron que la empresa estatal socialista mantendrá el control de los sectores estratégicos y el mando de la planificación centralizada.

La expansión del sector privado en Cuba coincide con la implementación de nuevas regulaciones de bancarización, fiscalización del Banco Central y normativas que permiten la creación de empresas privadas de mayor tamaño. Con estas medidas, el Gobierno cubano busca captar capitales internos y externos mientras intenta frenar la desaceleración productiva y la inflación en el mercado local.