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Un desastre ecológico de gran magnitud impacta la costa de Omán luego de que el petrolero Caroline Bezengi, perteneciente a la «flota fantasma» rusa, sufriera explosiones a bordo y encallara cerca de las islas Hallaniyat, una reserva marina protegida de alto valor biológico. La embarcación transportaba 800 mil barriles de crudo al momento del siniestro.

De acuerdo con análisis satelitales, la marea negra ya se extiende sobre una superficie de entre 1,300 y 2,000 kilómetros cuadrados. La contaminación ha impactado el litoral de Ras Madrakah, afectando inicialmente una franja costera de 40 kilómetros, mientras que los fuertes vientos monzónicos amenazan con empujar el vertido hacia la isla de Masirah. La emergencia pone en peligro inminente a especies en riesgo de extinción, como la ballena jorobada del mar Arábigo y tortugas marinas.

Pese a que firmas de salvamento coordinan un operativo internacional de respuesta, las labores para vaciar los tanques dañados enfrentan severas complicaciones debido a olas de hasta cuatro metros y complejas restricciones geopolíticas, mientras los equipos locales trabajan a contrarreloj para contener el daño ambiental.