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El Bayern de Múnich empató 2-2 en su visita al Augsburgo en un encuentro marcado por un fallo decisivo de su guardameta Manuel Neuer. Apenas a los 8,4 segundos del pitazo inicial, una pérdida de balón del arquero de 40 años permitió a Robin Fellhauer anotar el gol más rápido registrado en la historia de la Bundesliga. Aunque Neuer explicó que debió serenarse para buscar la remontada, el conjunto bávaro no consiguió capitalizar sus oportunidades para llevarse la victoria.

Tras el encuentro, el portero no buscó pretextos y reconoció su equivocación con total autocrítica. Neuer calificó la jugada como un «error tonto» y detalló que debió acomodarse hacia el lado izquierdo con el esférico, ya que por la derecha recibió la presión directa de dos futbolistas rivales. Además, admitió con franqueza que simplemente debió optar por una decisión distinta en la salida.

La polémica también alcanzó la segunda anotación del Augsburgo al minuto 64, obra de Rodrigo Ribeiro, quien aprovechó un rebote cedido por el guardavallas tras un tiro de Calvin Brackelmann. No obstante, Neuer defendió su intervención ante los micrófonos, afirmando que en esa acción no pudo hacer nada debido a la potencia y dificultad del disparo, viéndose forzado a desviar la pelota hacia afuera antes del remate final del atacante.

Pese a lo acontecido, el entrenador Vincent Kompany respaldó firmemente a su arquero titular y evitó cualquier tipo de reproche público. El estratega destacó que la veteranía y madurez de Neuer le permiten asimilar este tipo de fallos sin necesidad del manejo que requeriría un guardameta novato de 20 años, concluyendo que la plantilla se mantiene unida ante los momentos adversos.