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Ruben Amorim ha dejado de ser el entrenador del Manchester United tras firmar los peores números registrados por cualquier técnico del club en la era moderna de la Premier League. Con un alarmante 32% de victorias y una defensa que permitía más de 1.5 goles por partido, la directiva decidió que el cambio era necesario para rescatar la temporada actual. El equipo se despide de un proceso que prometía un estilo de juego distintivo pero que entregó pocos resultados tangibles.

El colapso de la era Amorim se gestó desde la temporada pasada, cuando el equipo finalizó en una humillante decimoquinta posición liguera. Aunque el entrenador pidió tiempo y advirtió que las cosas empeorarían antes de mejorar, la derrota en la final de la Europa League ante el Tottenham fue un golpe del que nunca se recuperó. A pesar de contar con una pretemporada completa para moldear la plantilla en 2025, el desarrollo futbolístico no fue suficiente para sostener su puesto.

Las tensiones en Old Trafford salieron a la luz pública este fin de semana, cuando Amorim insinuó que su papel como entrenador estaba siendo socavado por la directiva. Sus comentarios desafiantes sobre el cumplimiento de su contrato y su rol en el club sellaron su destino apenas horas antes del anuncio oficial de su despido. La ruptura ocurre a pesar de que el propietario minoritario, Jim Ratcliffe, había sugerido previamente que el técnico merecía un margen de tres años.

El despido subraya la inestabilidad crónica de un club que no ha vuelto a levantar el trofeo de la Premier League en más de una década. Desde 2013, el United ha intentado diversas fórmulas sin éxito, manteniendo una estructura de poder que, según insinuaciones del propio Amorim, interfiere directamente con el trabajo en el campo. La crisis actual se ve agravada por una plantilla reducida debido a las bajas por la Copa Africana de Naciones.

Mientras se define al sucesor permanente, Darren Fletcher asumirá la dirección interina para el duelo de este miércoles ante el Burnley. Fletcher tiene el reto logístico de armar un once competitivo con jugadores clave lesionados y ausentes, tratando de mejorar el sexto lugar que ocupa el club actualmente. El United inicia así otro ciclo de búsqueda, esperando finalmente encontrar al líder que devuelva la gloria a Old Trafford.