Bangkok. — Las celebraciones por el Año Nuevo Chino transcurren en Tailandia con un tono más discreto, debido al luto oficial vigente por la muerte de la reina madre Sirikit, fallecida en octubre a los 93 años.
En este contexto, el distrito de Yaowarat, donde se ubica el barrio chino de Bangkok, canceló su festival anual previsto para este martes y miércoles. El comité organizador, integrado por autoridades locales y representantes privados, explicó que una festividad marcada por la alegría resulta incompatible con el ambiente de duelo.
Pese a la cancelación oficial, empresarios y vecinos decoraron las calles más concurridas con luces rojas y figuras del caballo de fuego, símbolo que marca este ciclo lunar que siguen millones de personas en Asia.
En Tailandia, al menos 10 % de la población se identifica como de origen chino, mientras que el número de personas con algún tipo de ascendencia china podría ser hasta tres veces mayor.
La muerte de Sirikit no impidió que su hijo, el rey Vajiralongkorn, viajara a China en noviembre para conmemorar los 50 años de relaciones bilaterales, en la primera visita de un monarca tailandés al país asiático.
Tailandia, cuyo principal socio comercial es Pekín, busca reactivar el turismo chino, su mayor fuente de visitantes antes de la pandemia, afectado recientemente por casos de ciudadanos chinos atrapados en redes de trata ligadas a centros de estafa en línea.








