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El mandatario Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil frente a Flávio Bolsonaro, asegurando un cuarto mandato no consecutivo al frente del Ejecutivo. Con el 99.8% de las mesas escrutadas, el candidato progresista alcanzó el 51.7% de la preferencia electoral, superando el 48.2% registrado por el legislador e hijo del exmandatario Jair Bolsonaro.

El resultado representa un hito dentro del sistema político brasileño, al ser la primera ocasión desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) en que un aspirante que ocupó el segundo puesto en la primera vuelta logra remontar la diferencia en el balotaje. En la jornada inicial, Bolsonaro había superado a Lula por dos puntos porcentuales, brecha que el presidente electo revirtió este domingo por un margen superior a los cuatro millones de votos.

El proceso electoral se desarrolló en un entorno caracterizado por la polarización, acusaciones de corrupción, incertidumbre económica y denuncias sobre presunta injerencia externa. Durante la jornada, las autoridades electorales extendieron el horario de votación por dos horas tras señalamientos de la campaña de Lula sobre restricciones en el servicio de transporte público en diversas localidades, insumo del cual dependen amplios sectores del electorado.

Asimismo, la contienda estuvo marcada por disputas geopolíticas y tensiones diplomáticas relativas a la política comercial exterior. Con la conclusión del escrutinio oficial, el gobierno electo se prepara para asumir la conducción del país en un escenario legislativo diverso y con el reto de consolidar la estabilidad económica e institucional de la nación sudamericana.