Pete Carroll se despide de la NFL de una manera que nadie imaginó: con una racha de 10 derrotas consecutivas y un equipo sin identidad. Aunque cerró su ciclo con una victoria de consolación ante los Chiefs, el récord de 3-14 fue insuficiente para mantener el respaldo de Mark Davis. Carroll, el entrenador de mayor edad en la liga, no pudo adaptar su filosofía «Old School» a un vestidor que necesitaba innovación, dejando a los Raiders en el sótano de la AFC Oeste.
La autocrítica ha sido el tema central en las oficinas de los Raiders este lunes. John Spytek ha tomado el micrófono para asegurar que la responsabilidad del récord «empieza y termina» con él. Esta transparencia busca calmar a una afición frustrada que ha visto desfilar a Josh McDaniels, Antonio Pierce y ahora a Carroll en menos de tres años. La presencia de Tom Brady en la mesa de decisiones aporta una cuota de esperanza y credibilidad que la organización necesita urgentemente.
La joya de la corona en esta reconstrucción es la posición número 1 del Draft. Los Raiders tienen la oportunidad de seleccionar a un mariscal de campo franquicia que crezca junto a un nuevo staff técnico. Jugadores como Devin White han expresado su confianza en que Spytek aplicará las lecciones aprendidas en los Buccaneers para rodear al futuro QB del talento necesario. La flexibilidad financiera de 100 millones de dólares garantiza que el nuevo coach tendrá «chequera abierta» para armar su equipo ideal.
El vestidor parece listo para el cambio. El tackle Jonah Laulu calificó tener la primera selección como un «acierto seguro», mientras que Ashton Jeanty recordó que los cambios de dirección pueden ser positivos, citando su experiencia en Boise State. La plantilla actual sabe que el talento está ahí, pero falta la mano firme que pueda gestionar las personalidades y el brillo de Las Vegas sin perder el enfoque en el campo de juego.
La búsqueda del sucesor de Carroll será exhaustiva. Los Raiders necesitan a alguien que pueda competir en la división de Patrick Mahomes y Justin Herbert. Con la consultoría de Brady, el equipo buscará a un estratega que no solo entienda el juego, sino que sea capaz de instaurar una disciplina que se ha perdido entre constantes cambios de mando. El invierno en Las Vegas será de mucho movimiento, con la mirada puesta en un 2026 de redención.







