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La NFL es un negocio de precisión, pero en Buffalo, la naturaleza manda. Este enero de 2026, los Bills han tenido que reactivar su protocolo de emergencia debido a que más de medio metro de nieve ha sepultado las gradas. Para solucionar el problema, el equipo ha abierto una convocatoria pública para contratar a cientos de personas dispuestas a trabajar bajo condiciones climáticas severas a cambio de una tarifa competitiva y beneficios exclusivos.

El sueldo ofrecido es de 20 dólares la hora (unos 360 pesos mexicanos), una cifra que atrae tanto a estudiantes como a trabajadores locales. Sin embargo, lo que realmente motiva a los paleadores es la experiencia comunitaria. Trabajar hombro con hombro con otros aficionados mientras se despejan los asientos del Rod Laver Arena de la NFL es una anécdota que muchos atesoran, convirtiendo una tarea ardua en un evento social.

Conscientes de los riesgos del frío, la directiva de los Bills no escatima en cuidados. Los voluntarios tienen acceso a estaciones de café, chocolate caliente y alimentos que se distribuyen durante toda la jornada. Asimismo, el club ha dispuesto áreas cálidas para que los trabajadores puedan tomar pausas, evitando casos de hipotermia y asegurando que la limpieza se realice de la manera más segura posible para todos los involucrados.

El anuncio de que los primeros 500 paleadores obtendrán guantes de colección ha generado filas desde la madrugada en las inmediaciones del estadio. Estos guantes no solo son funcionales para el trabajo, sino que representan la identidad de una afición que se enorgullece de ser la más resistente de la liga. Para muchos, el souvenir es más valioso que el propio pago en efectivo al final del turno.

La razón de esta convocatoria masiva es técnica: el «efecto lago» puede dejar cantidades ingentes de nieve en tiempos récord, imposibilitando el uso de maquinaria pesada en las zonas de asientos. Históricamente, este esfuerzo colectivo ha permitido que los Bills no tengan que mover sus partidos de sede, manteniendo el calor de su gente en un estadio que, de no ser por los fans, estaría cubierto de hielo y silencio.