Un juez del estado de Utah ordenó la liberación bajo fianza de Douglas Carter, un afroamericano de 71 años que pasó más de cuatro décadas en el corredor de la muerte en Estados Unidos, luego de que un peritaje forense revelara que su ADN no coincide con las pruebas recabadas en la escena del crimen.
Carter fue sentenciado a la pena capital acusado del asesinato de Eva Olesen cometido en la ciudad de Provo. Durante años, la defensa sostuvo que el imputado firmó una confesión falsa bajo coacción y manipulación policial, mientras que las evidencias biológicas apuntaban a la autoría de un sujeto de tez blanca.
La reapertura del caso permitió invalidar la condena de ejecución tras demostrarse la ineficiencia de las pruebas originales y los vicios en la cadena de custodia presentados por la fiscalía durante el juicio primario.
«El Estado le robó 41 años de su vida y lo sometió a los horrores del corredor de la muerte durante más de cuatro décadas, pero hoy por fin está en casa», declaró su abogado Neal Hamilton tras confirmarse que su ADN no figura en los indicios del caso.
El procesado esperará en libertad la realización de un nuevo juicio, en lo que colectivos de derechos humanos han calificado como uno de los errores judiciales y permanencias en prisión sin condena definitiva más prolongados en la historia del estado de Utah.







