El Parlamento de Líbano aprobó una ley de amnistía general, la primera en más de tres décadas, un día después de abolir formalmente la pena de muerte. Con esta doble reforma, el país se convierte en el primer estado del mundo árabe en eliminar la pena capital, buscando descongestionar un sistema penitenciario colapsado por el hacinamiento.
Aunque Líbano mantenía una moratoria de facto sobre ejecuciones desde 2004, los tribunales seguían dictando la sentencia máxima. Ahora, las condenas a muerte vigentes se conmutarán automáticamente por cadena perpetua o trabajos forzados.
Por su parte, la ley de amnistía general —la primera desde el fin de la guerra civil en 1991— permitirá la liberación de miles de detenidos, principalmente aquellos en prisión preventiva prolongada sin condena firme.
No obstante, la medida ha desatado controversia por el temor a la impunidad y tensiones políticas por la posible inclusión de militantes islamistas radicales y acusados por crímenes de sangre contra las fuerzas armadas. Las autoridades deberán definir los criterios de exclusión en las próximas semanas.











