Italia.- El papa León XIV conmemoró su primer año de pontificado con una visita al santuario de Pompeya y a la ciudad de Nápoles, donde encabezó actos religiosos y lanzó un mensaje centrado en la paz, la unidad y la justicia social.
Durante su llegada al santuario de Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, el pontífice expresó su gratitud por el aniversario de su elección, asegurando sentirse “la primera persona en tener la dicha de venir al Santuario de Nuestra Señora en el día de la Súplica” en esta jornada especial.
El Papa destacó que su visita coincidía con el aniversario de la tradicional oración a la Virgen del Rosario de Pompeya, escrita por el beato Bartolo Longo en 1883, y recordó que hace un año, el mismo día de la “Súplica”, inició su ministerio como sucesor de Pedro.
“Hace exactamente un año, cuando se me confió el ministerio de Sucesor de Pedro, era precisamente el día de la Supplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya. Por eso tenía que venir aquí, para poner mi servicio bajo la protección de la Santísima Virgen» afirmó el pontífice.
Durante la misa en el santuario, León XIV explicó que su elección de nombre lo vincula con León XIII, pontífice conocido por su enseñanza sobre el Santo Rosario.
También saludó a enfermos y fieles presentes, agradeciendo la acogida en lo que calificó como una jornada de múltiples bendiciones.
Nápoles: llamado a la unidad y la justicia social
En la segunda parte de su visita, el Papa se trasladó a Nápoles, donde fue recibido por cerca de 50 mil personas en la Plaza del Plebiscito. Desde ahí, llamó a la renovación social y a construir una paz basada en la justicia cotidiana.
El pontífice comparó la calidez de la bienvenida con el “abrazo” de la columnata de Bernini en la Plaza de San Pedro, y pidió a la ciudad caminar unida con valentía y esperanza.
Al finalizar la jornada, León XIV encomendó a la población a la Virgen María y a San Genaro, patrón de Nápoles, reforzando su llamado a la cohesión social y a la esperanza en el futuro.







