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LeBron James ha vuelto a hacer historia al ser convocado para su vigésimo segundo Juego de Estrellas, extendiendo la marca más longeva del deporte profesional estadounidense. A pesar de haber lidiado con problemas de ciática al inicio de la temporada, el alero de los Lakers ha mantenido un nivel de élite que obligó a los coaches a incluirlo como reserva. Esta selección asegura que James siga siendo el jugador con más puntos (434) y apariciones (20 efectivas) en la historia de este evento de media temporada.

El anuncio de los reservas este domingo dejó algunas sorpresas y «desaires» notables. Mientras Jamal Murray finalmente obtuvo su primera nominación tras años de ser ignorado, estrellas de los Clippers como Kawhi Leonard y James Harden quedaron fuera, a pesar de jugar en su propia ciudad. El Este también presenta caras nuevas como Jalen Johnson de Atlanta y Jalen Duren de Detroit, quienes se unirán a los titulares Cade Cunningham y Tyrese Maxey en lo que se perfila como un All-Star marcado por el cambio generacional.

La gran innovación de este año es el desafío «USA vs. World». La liga ha dividido a sus 24 estrellas basándose en su nacionalidad para alimentar un torneo de tres equipos. Con el crecimiento de figuras como Doncic y Wembanyama, el equipo internacional luce más aterrador que nunca, desafiando la hegemonía histórica de los jugadores estadounidenses. Este minitorneo de cuatro juegos busca devolverle el sentido de urgencia y orgullo nacional a un partido que había sido criticado por su falta de defensa.

Los eventos del viernes y sábado, que incluyen el concurso de clavadas y el desafío de triples, se llevarán a cabo en el Intuit Dome y el Kia Forum, creando un epicentro de baloncesto en Inglewood. Los fans podrán disfrutar de hologramas interactivos y experiencias de realidad aumentada, consolidando a Los Ángeles como la capital mundial del básquetbol por séptima vez en la historia.

El All-Star 2026 será un termómetro para medir la salud de la liga. Con LeBron James aceptando un rol de reserva por primera vez y el debut de un formato experimental, la NBA está enviando un mensaje claro: respetar el pasado pero abrazar el futuro. El 15 de febrero, todos los ojos estarán puestos en el Intuit Dome para ver si la mezcla de jóvenes hambrientos y leyendas vivientes logra rescatar la esencia competitiva del espectáculo más grande de la canasta.