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Segundo piso

Recientemente diversos columnistas han soltado la versión de que la llegada de Clara Brugada a la candidatura de Morena de la CDMX es una derrota para Claudia Sheinbaum y que ello implica que el presidente Lopez Obrador no le soltó el «Bastón de Mando» sino un «palo de escoba», como si la cesión del poder fuera un acto de magia que sucede nada más con desearlo.

Lo que los «analistas» llaman debilidad yo lo llamo cordura y sensatez. El momento de Claudia es el de la acumulación de poder y ciertamente esto no va a suceder si se enfrenta con el líder moral de su movimiento. Con el tema de García Harfuch, Sheinbaum midió las aguas, supo que no era el momento e hizo una retirada estratégica. 

Que no nos espante, que si va a haber maximato, pues que esperaban del presidente que ha ejercido el poder a plenitud como nadie en este siglo. Ni Salinas lo ejerció con tal fuerza. Es por lo menos inocente pensar que así será. Si le paso hasta Lázaro Cárdenas que no le pase a la coordinadora nacional de la 4T. 

El tema es que Claudia como Cárdenas ya entendió que solo con un poder superior podrá empezar a ejercer a plenitud el «Bastón de Mando» y para que ello suceda primero tiene una elección que ganar para lo cual necesita un movimiento unido en torno a su figura y si también esta unido en torno a la figura del presidente no pasa nada, el fin justifica los medios. Primero hay que llegar y ya luego vemos.

Por lo pronto Sheinbaum está en lo suyo, reuniéndose con los autores más relevantes de la vida nacional para articular dinámicas en torno a su favor y llamando con hechos a la unidad de su movimiento. Claudia está siendo sensata no débil. Al tiempo.