La ceremonia de los NFL Honors en San Francisco consagró a cinco gigantes del emparrillado como los nuevos inquilinos del Salón de la Fama en Canton, Ohio. Esta Clase de 2026 destaca por reunir a figuras que dominaron sus épocas con una mezcla de longevidad y momentos decisivos. Con Drew Brees y Adam Vinatieri a la cabeza, la NFL reconoce a dos de los jugadores más consistentes y determinantes que han pisado un campo de juego en las últimas tres décadas.
Drew Brees, el arquitecto del resurgimiento de los New Orleans Saints, entra al Olimpo del fútbol americano respaldado por una precisión que redefinió los libros de récords de la liga. Su liderazgo tras la tragedia del huracán Katrina y la conquista del Super Bowl XLIV lo convirtieron en mucho más que un deportista para Luisiana. Junto a él, Adam Vinatieri, el «Pateador del Siglo», recibe el saco dorado tras una carrera marcada por el hielo en las venas, habiendo definido múltiples campeonatos con su pierna derecha bajo la presión más intensa.
Larry Fitzgerald y Luke Kuechly representan la elegancia y la inteligencia defensiva en su máxima expresión. Fitzgerald, quien fuera el rostro de los Arizona Cardinals durante casi dos décadas, es celebrado por sus manos seguras y una ética de trabajo impecable que lo sitúa entre los líderes históricos en recepciones. Por otro lado, Kuechly, a pesar de un retiro prematuro debido a lesiones, es honrado por haber sido el cerebro de la defensa de los Carolina Panthers, demostrando que el impacto en el juego no siempre se mide en años, sino en excelencia pura.
La inclusión de Roger Craig cierra con broche de oro esta gala en la ciudad que lo vio brillar. Craig, pieza vital de la dinastía de los San Francisco 49ers en los años 80, finalmente recibe el reconocimiento que su innovación merecía. Fue el primer jugador en la historia en lograr el «doble mil» (1,000 yardas por tierra y 1,000 por aire en una misma campaña), un hito que en 1985 parecía imposible y que hoy es el estándar para los corredores modernos.
La Clase de 2026 será recordada como una de las más equilibradas y talentosas de la historia. Desde el pateador más prolífico hasta el receptor más constante, estos cinco hombres personifican los valores de sacrificio y grandeza que exige la NFL. Al recibir sus bustos de bronce en agosto, no solo entrarán a un museo, sino que asegurarán que sus historias y sus hazañas sean narradas por las generaciones venideras como el estándar de oro del deporte.






