Durante las últimas semanas se ha extendido en redes sociales una afirmación propagada por activistas estadounidenses de extrema derecha en el sentido de que el Gobierno mexicano, por medio de su red consular, promueve el activismo de los mexico-americanos en contra de la administración actual, los capacita para desobedecer las leyes migratorias y los llama a votar en contra de los republicanos. Es una acusación muy peligrosa que el Gobierno de México debe contrarrestar de inmediato; de lo contrario, la atención a los connacionales en aquél país, pilar fundamental de la política exterior de México, podría verse gravemente afectada.
Todo parece haber comenzado con la publicación del libro Golpe de Estado invisible (Invisible Coup) de Peter Schweizer, un activista de derecha relativamente poco conocido. El libro parece retomar aspectos de la infame Teoría del gran reemplazo (Great replacement theory[i]), que asegura la existencia de una conspiración cuyo objetivo es reemplazar a la población blanca anglosajona en los países europeos y de Norteamérica, con poblaciones musulmanas, latinas, negras o asiáticas. Cuando el libro se publicó, Donald Trump lo elogió en una publicación en X, como “un gran libro”. El autor ha aparecido en entrevistas en programas de televisión y podcasts de tendencia conservadora como Fox News y Breitbart.
Específicamente, en el caso del Gobierno mexicano, Schweizer acusa que la red de 53 consulados en Estados Unidos es utilizada para impulsar los intereses de México, en detrimento de los intereses de ese país. Califica a la red consular como una refinada máquina política que presiona a los inmigrantes mexicanos a resistir la asimilación a la cultura estadounidense, distribuye libros de texto en español en escuelas estadounidenses y promueve la violencia. Esas afirmaciones están basadas en argumentos simplistas, comparaciones absurdas y sobre todo, un desconocimiento total de México y de la labor de los consulados.
Ese autor señala correctamente algunos aspectos: los consulados mexicanos proveen asistencia legal a los migrantes mexicanos y coordinan sus actividades con organizaciones no gubernamentales. Pero es omiso al omitir que estas labores no contradicen el derecho internacional ni el derecho norteamericano; por el contrario, la asistencia legal se provee utilizando los recursos que las propias leyes estadunidenses proporcionan, y la colaboración con la sociedad civil puede complementar la labor consular, dentro del marco jurídico aplicable.
Schweizer muestra su desconocimiento del derecho internacional cuando señala que estas actividades constituyen una “interferencia indirecta” en su política interior. La Convención de Viena de Relaciones Consulares es muy clara al señalar que, mientras se respete el derecho interno del país donde actúan, las actividades consulares son lícitas. Asimismo, la afirmación de que la protección consular que ejercen los consulados “alienta el incumplimiento de las normas del país receptor” (Estados Unidos) es absolutamente incorrecta.
Es fácilmente comprobable que los programas del Gobierno de México son ejecutados por abogados profesionales en aquel país, expertos en las leyes locales, que utilizan los recursos que la ley estadounidense proporciona y el litigio estratégico para defender a los migrantes que tienen posibilidades de permanecer allá legalmente. Además, es totalmente falsa la acusación de que los consulados participan directa o indirectamente en movilización política; el personal consular no tiene ninguna participación en este tipo de actividades, incluso aunque el derecho a manifestarse está garantizado en la constitución estadounidense.
Estos dichos, por ridículos que resultan, se han difundido rápidamente por las redes sociales y han sido ya retomadas por algunas personas con cierta credibilidad. La controversia creció de tal manera, que forzó a que la Embajada de México en Washington emitiera un comunicado para refutar las afirmaciones de Schweizer[ii]. Posteriormente, el Embajador mexicano, fue entrevistado en Fox News y en CBS, donde explicó las razones por las que nuestro país cuenta con una red consular tan extensa y recordó la buena relación que existe entre la Presidenta Sheinbaum y el Presidente Trump. Incluso, presentó las estadísticas que indican que el voto en favor del candidato Trump entre la población latina se incrementó la segunda vez que alcanzó la presidencia, en comparación con la primera vez, lo que contradiría la afirmación de que se busca inducir el voto de los mexicoamericanos hacia los demócratas.
El gobierno de México tiene el desafío de comunicar constantemente lo que hacen los consulados para defender los derechos de una población tan vulnerable como son los migrantes indocumentados, sin rebasar la delgada línea de la intervención en asuntos internos. Esa labor debe hacerse también en México, ya que gran parte de la población desconoce la labor consular y los límites a los que se enfrenta.
Schweizer, en su campaña de promoción del libro y de descalificación de gobiernos como el chino y el mexicano, ha publicado fragmentos videos en los que diversos funcionarios mexicanos llaman a la movilización de los connacionales en Estados Unidos, o se refieren al supuesto deseo de reconquistar el territorio que nos fue arrebatado en el siglo XIX por la superpotencia del norte, e incluso afirman que sugerirán a los connacionales no votar por el partido republicano. Si bien estas afirmaciones son más performativas que estrategias políticas auténticas, no ayudan a desmentir que el Gobierno mexicano no busca minar la legitimidad del gobierno estadunidense. Todos quienes ejercemos una función pública debemos ser muy cuidadosos en nuestra comunicación, sobre todo tratándose de asuntos de política interna de otros países.
Concluiré con esta remembranza personal: ingresé al Servicio Exterior Mexicano en el año 2010 y la primer semana de cursos de capacitación en el Instituto Matías Romero, nos dividieron en grupos para discutir cuáles eran los límites de la protección consular frente a la intervención en asuntos externos. No llegamos a una conclusión aceptable para todos. Pero es un tema sobre el que los diplomáticos reflexionamos de manera constante y en el cual somos sumamente cuidadosos. La regla de oro es: no intervenir en asuntos externos y nunca, nunca, pronunciarse sobre elecciones en otro país. Por eso no se ve a los funcionarios consulares o diplomáticos encabezando marchas, enfrentando al ICE en las calles, pronunciando discursos encendidos. Nuestros connacionales en Estados Unidos, sin duda, quisieran vernos ahí. Pero la labor de los consulados y las Embajadas debe ser efectiva pero discreta; debemos alcanzar un equilibrio entre la defensa de los migrantes y evitar la confrontación abierta con las autoridades. Por eso me parece un error el señalar que los consulados no deben privilegiar el diálogo con las autoridades locales; muy por el contrario: el acercamiento con dichas autoridades, entre otras, permite explicar las labores de los consulados, y una comunicación oportuna de los sucesos que pueden afectar a la población migrante.
El fortalecimiento de los consulados, contrario a lo que se piensa comúnmente, no consiste sólo en brindar más recursos a la protección consular o a la asistencia legal, sino en contar con los funcionarios más capacitados, que entiendan la labor consular discreta pero eficaz que debe llevarse a cabo en un momento tan delicado como el que se vive en Estados Unidos. De lo contrario, el gobierno federal de Estados Unidos puede hacer uso de la facultad que tienen todos los países (incluido México), de expulsar a determinadas personas (cónsules o diplomáticos) si considera que interfieren en asuntos internos o, incluso, decidir el cierre de uno o varios consulados. Tenemos que ser claros sobre lo que hacemos y debemos hacerlo de manera discreta, eficaz, sin entrar en controversias innecesarias.
[i] Es una teoría conspirativa de extrema derecha que alega, en una de sus versiones, que las élites nacionales o internacionales de tendencia izquierdista, por iniciativa propia o bajo la dirección de cómplices judíos, están intentando reemplazar a los ciudadanos blancos con inmigrantes no blancos- La mayor presencia de los inmigrantes en los países blancos, según la teoría, en combinación con sus tasas de natalidad más altas en comparación con las de los blancos, permitirá que nuevas mayorías no blancas en esos países tomen el control de las instituciones políticas y económicas nacionales, diluyan o destruyan las culturas y sociedades distintivas de sus países anfitriones y, finalmente, eliminen las poblaciones blancas de los países anfitriones. https://www.britannica.com/topic/replacement-theory
[ii] https://www.gob.mx/sre/prensa/la-secretaria-de-relaciones-exteriores-reafirma-la-labor-institucional-de-la-red-consular-en-estados-unidos






