Durante el torneo Cherry Blossom Open, celebrado el 30 de marzo en la Universidad de Maryland, la esgrimista estadounidense Stephanie Turner fue descalificada tras negarse a competir contra Redmond Sullivan, una oponente transgénero. Turner se arrodilló en señal de protesta antes del combate y declaró: «Soy una mujer, y esto es un hombre, y este es un torneo femenino». Esta acción llevó al árbitro a mostrarle una tarjeta negra, expulsándola del torneo.
La Federación de Esgrima de Estados Unidos (USA Fencing) respaldó la descalificación, señalando que las reglas prohíben rechazar enfrentamientos con oponentes debidamente inscritos. La organización enfatizó su compromiso con la inclusión, basándose en su política de 2023 que permite a atletas transgénero y no binarios competir según su identidad de género, siempre que cumplan con ciertos criterios hormonales.
La decisión de Turner ha generado una ola de reacciones. Figuras públicas como Martina Navratilova y J.K. Rowling han expresado su apoyo a la esgrimista, cuestionando la equidad en la participación de mujeres trans en deportes femeninos.Por otro lado, defensores de los derechos trans y organizaciones deportivas han reiterado la importancia de la inclusión y el respeto en el ámbito deportivo.
Este incidente se produce en un contexto de creciente debate sobre la participación de atletas transgénero en competiciones femeninas. Mientras algunas legislaciones buscan restringir su inclusión, organizaciones deportivas como USA Fencing abogan por políticas que equilibren la equidad competitiva con la inclusión. La controversia subraya la complejidad de establecer normativas que satisfagan a todas las partes involucradas en el deporte contemporáneo.