“La política es el arte de la paciencia, la prudencia, el manejo y administración de los tiempos, de estirar, pero también de aflojar y por supuesto de los acuerdos, quien por falta de experiencia o desesperación no lo entiende está destinado al fracaso”.
La aspirante a la gubernatura de Chiapas por Morena y aliados la senadora Sasil de León, está jugando con fuego y su apuesta de presión le puede salir muy cara, al menos recontra producente, hay una diferencia enorme, fundamental, entre ser candidata y ser gobernadora.
Como le informamos en NX Noticias, la dirigencia nacional de Morena impuso una veda de aquí al 10 de noviembre, fecha en que se darán a conocer a las y los nominados a las nueve gubernaturas en disputa el año próximo, mientras tanto los aspirantes están imposibilitados a hacer materialmente nada.
Además, hay que recordar que recientemente el dirigente del Verde en la Ciudad de México, Jesús Sesma pretendió condicionar la alianza de su partido con Morena si la coalición no postulaba a Omar Garcia Harfuch como candidato a jefe de gobierno de la capital del país, situación que provoco de inmediato que tanto Mario Delgado como Manuel Velasco lo pararan en seco, Sesma actuó de mutuo propio sin autorización para el propósito.
Independientemente de eso, trascendió que, de acuerdo con la inconformidad presentada por Movimiento Ciudadano en contra del acuerdo del INE respecto de la paridad de género, que establece que los partidos y alianzas tendrán que nominar 5 mujeres y 4 hombres para esas elecciones a gobernador/a, el tribunal electoral lo va a revocar.
Como Yucatán ya legislo en la materia no cuenta en esos nueve supuestos y por tanto la paridad se vuelve perfecta cuatro mujeres y cuatro hombres, ese ya no es un argumento.
Todas esas consideraciones descritas las tres, conforman un escenario mediante el cual el panorama y la ruta de la selección se van clarificando, es evidente que quien aspira tiene por obligación que hacer su mejor esfuerzo para conseguir esa consideración, pero sin rebasar los límites, sin presionar de mas y sobre todo sin quebrantar las reglas.
Esto viene a colación porque la senadora chiapaneca y el dirigente nacional del partido del trabajo Alberto Anaya dieron a conocer un comunicado mediante el cual ese partido integrante de la alianza con Morena y el Verde, respalda la candidatura de Sasil de León, lo cual de suyo violenta un proceso que establece claramente los procedimientos y no contempla por ninguna razón manifestaciones de apoyo individuales en favor de un participante.
Si bien es cierto que el documento emitido por el PT claramente puntualiza “contaría, la senadora, con todo nuestro apoyo en caso de que la coalición postulara una mujer en el estado de Chiapas” ósea como diría el gran Cantinflas, sí, pero no.
Entonces en materia de interpretación en el análisis de coyuntura, se vuelve un despropósito simular un apoyo restringido de origen a la decisión del formato, que en todo caso parecería al mas viejo estilo priista un destape, pero que en realidad es una medida de presión.
Alberto Anaya es un viejo lobo de mar y no se va a pelear con Claudia Sheinbaum, sin embargo, se prestó a la faramalla que, por supuesto implico un enorme despliegue financiado en redes sociales en Chiapas, al mas puro estilo de un madruguete, que seguramente a la portadora del bastón de mando no le habrá gustado nada.
El PT hará su propia negociación de espacios con o sin Sasil, es evidente que la novatez de la legisladora la empujo en su desesperación a promover un escenario, insistimos de presión, que solo demuestra que percibe su debilidad, quien tiene el sartén por el mango no comete errores que en política son coloquialmente de primaria.
Esto en el más puro pragmatismo tendría que ser objeto de una sanción interna, para decirlo llanamente un regaño y llamado al orden, porque la prioridad de Claudia Sheinbaum es la unidad y estos exabruptos solo provocan división, fomentan la confusión cuando no hay la más mínima necesidad de ello.
Finalmente, en un escenario hipotético, pero que es importante porque significa el derrotero que las cosas podrían tomar, si Sasil fuera la candidata de Morena, el también senador Eduardo Ramírez lo sería por el Verde e incluso en compañía de otros partidos, un escenario que solo podría suceder en Chiapas.
Pero de lo que no hay duda es que Eduardo Ramírez ganaría la gubernatura por el partido o partidos con los que compitiera con un margen muy amplio, de tal suerte que si el objetivo de la senadora es ser candidata, es una circunstancia que eventualmente podría darse, pero ser gobernadora es otra cosa, se ve materialmente imposible.