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El gobierno ruso evitó confirmar la adopción de una tregua en el sector energético de Ucrania, una medida que había sido adelantada por el mandatario estadounidense Donald Trump tras pactarse un acuerdo bilateral sobre el suministro de diésel. El portavoz de la presidencia, Dmitri Peskov, señaló que las conversaciones entre las partes continúan y que los avances formales se darán a conocer de manera oportuna.

El funcionario subrayó la postura fijada por el presidente Vladímir Putin frente a las exigencias del gobernante ucraniano, Volodímir Zelenski, quien condicionó la celebración de comicios a un alto el fuego de 60 días. Al respecto, la vocería rusa enfatizó que ese país no busca una pausa temporal en las hostilidades, sino la consolidación de un acuerdo de paz duradero respaldado por decisiones eficaces.

No obstante, la diplomacia rusa dejó abierta la posibilidad de realizar un cese de ataques acotado exclusivamente a la jornada de votación en caso de que Ucrania concrete la convocatoria electoral. A pesar de reconocer las gestiones de Estados Unidos para encauzar el diálogo, los portavoces rusos recalcaron que no concederán treguas prolongadas que permitan el reabastecimiento militar del ejército ucraniano.

Por su parte, la cancillería rusa, a cargo de Serguéi Lavrov, reiteró que la postura de su país no está sujeta a justificaciones externas y reafirmó la intención de mantener las operaciones militares hasta alcanzar los objetivos fijados por la administración de Putin, descartando compromisos que entorpezcan la estrategia actual.