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Mientras Mercedes e Italia celebraban la irrupción de Andrea Kimi Antonelli, el garaje de Red Bull se hundía en una pesadilla de la que no parece despertar. Tras una clasificación decepcionante, la carrera fue un desastre total: Max Verstappen se quedó clavado en la salida y terminó retirándose por falta de fiabilidad en la vuelta 46. Por su parte, «Checo» Pérez sufrió un trompo tras un toque con Valtteri Bottas y pasó el resto del domingo «peleando» por radio con su ingeniero debido a una pérdida de potencia que lo dejó relegado al lugar 15.

En contraste con el hundimiento de los actuales campeones, el equipo Alpine vivió su momento de redención gracias a un combativo Franco Colapinto. El argentino, en su intento número 19, finalmente sumó su primer punto en la Fórmula 1. Su carrera fue una exhibición de coraje, llegando a rodar en quinta posición tras una salida espectacular donde remontó seis lugares. Colapinto se defendió como un veterano ante los embates de Hamilton y Russell, demostrando que tiene el talento necesario para pertenecer a la élite del automovilismo.

La carrera de Colapinto no estuvo exenta de polémica, especialmente tras un toque con el Haas de Esteban Ocon a la salida de los pits en la vuelta 33. Los comisarios penalizaron al francés con 10 segundos, lo que facilitó que Franco mantuviera su posición en los puntos. Mientras tanto, en la parte alta de la tabla, los Ferrari daban el mejor espectáculo de la tarde. Lewis Hamilton y Charles Leclerc se enfrascaron en un duelo de «grandes manos», administrando la potencia eléctrica al límite, aunque al final esa lucha permitió que George Russell les «robara la cartera» para quedarse con el segundo puesto.

La debacle de Aston Martin también fue tema de conversación en el paddock. El auto diseñado por Adrian Newey parece no llevarse bien con el motor Honda, provocando vibraciones tan fuertes que obligaron al retiro de Fernando Alonso por pérdida de sensibilidad en las manos. Es una situación alarmante para el equipo verde, que a pesar de tener el genio de Newey en sus filas, se encuentra ahora mismo con el que parece ser el peor chasis de la parrilla en relación con su unidad de potencia.

El Gran Premio de China ha dejado claro que la jerarquía de la F1 ha dado un vuelco absoluto. Mercedes ha recuperado el trono con una dupla joven y hambrienta, Ferrari tiene el auto más estético pero aún sufre con el ritmo de carrera, y Red Bull está en una caída libre que parece no tener fondo. Con Russell como nuevo líder y referente, la temporada 2026 promete ser una de las más impredecibles de la década, donde la fiabilidad técnica será tan determinante como el talento de los pilotos en la pista.