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El líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong Un, encabezó una visita oficial de inspección a las instalaciones del recién construido edificio parlamentario en Pionyang. Durante el recorrido por los salones de sesiones y áreas legislativas, el mandatario supervisó los detalles técnicos y arquitectónicos del complejo institucional destinado a albergar los trabajos de los delegados del Estado, en un acto ampliamente difundido por los medios de comunicación estatales norcoreanos.

Durante la jornada, Kim calificó la finalización del recinto legislativo como una respuesta directa a los señalamientos externos sobre su régimen político. «Esto es una bofetada contundente a la propaganda occidental que afirma que no hay democracia en Corea del Norte», sentenció el mandatario, reivindicando la representatividad y legitimidad de sus órganos deliberativos frente a las posturas críticas promovidas por Washington y sus aliados.

Las declaraciones del dirigente buscan reforzar la narrativa de estabilidad política y soberanía institucional frente a los reiterados cuestionamientos de la comunidad internacional. Diversos organismos extranjeros e informes de derechos humanos han calificado históricamente las estructuras legislativas de la nación asiática como instancias formales supeditadas al mando vertical del gobernante Partido de los Trabajadores.