El clásico escocés volvió a mostrar su cara más cruda este domingo tras el silbatazo final que decretó la victoria del Celtic sobre el Rangers en penaltis. Lo que inició como una celebración deportiva terminó en escenas de caos cuando decenas de aficionados invadieron el terreno de juego de Ibrox. El personal de seguridad se vio superado inicialmente por la marea verdiblanca que saltó al campo para festejar con sus jugadores en el corazón del territorio enemigo.
La tensión escaló rápidamente cuando aficionados del Rangers reaccionaron desde las gradas ante la presencia de los seguidores rivales en el césped. Se registraron empujones, lanzamientos de objetos y discusiones acaloradas que obligaron a la intervención masiva de las autoridades para evitar una tragedia. El ambiente se volvió caótico por varios minutos, recordando los episodios más oscuros de la violencia en el fútbol escocés en las décadas pasadas.

En medio de este escenario de desorden, el futbolista mexicano Julián Araujo añadió «gasolina al fuego» con una celebración provocativa. Al mostrar el escudo de su camiseta a la grada de los Rangers, el jugador incrementó la hostilidad de los seguidores locales, dificultando las labores de desalojo de la policía. Las imágenes de Araujo desafiando a la tribuna circularon rápidamente como símbolo de la falta de control que imperó durante el cierre de la jornada.
La directiva del Rangers y las autoridades del estadio ya se encuentran analizando los videos de vigilancia para identificar a los invasores y determinar las fallas en el cerco de seguridad. Por su parte, la Federación Escocesa de Fútbol podría emitir sanciones tanto para los clubes por el comportamiento de sus barras como para los jugadores involucrados en gestos que inciten a la violencia. La seguridad en el Old Firm sigue siendo un reto pendiente para el deporte europeo.
A pesar de los incidentes, el resultado deportivo se mantiene y el Celtic celebra una clasificación histórica desde el punto penal. Sin embargo, las fotos de la invasión y los altercados en las gradas han opacado el esfuerzo de los futbolistas en los 120 minutos previos. El Old Firm del 8 de marzo de 2026 será recordado más por las escenas virales de tensión en Ibrox que por la técnica desplegada en el terreno de juego.






