La Selección de Irak ha sumado un componente espiritual a su preparación en territorio mexicano. Este viernes, los futbolistas Aymen Hussein y Kumel Al Rekabe asistieron a la oración en una mezquita de Monterrey, Nuevo León, aprovechando un breve descanso en su intensa agenda de entrenamientos. La visita subraya la importancia de la fe para el conjunto asiático en la víspera de uno de los partidos más trascendentales de su historia reciente: el repechaje intercontinental hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El equipo iraquí se encuentra concentrado en la «Sultana del Norte» desde el pasado 21 de marzo, adaptándose al clima y la altitud de la región para llegar en óptimas condiciones físicas. A pesar de las tensiones regionales en Medio Oriente que pusieron en duda su viaje y provocaron solicitudes de aplazamiento, la delegación ha logrado establecer un búnker de paz en Monterrey. La presencia de Hussein y Al Rekabe en la comunidad local es un gesto que ha sido bien recibido por los residentes, estrechando lazos antes del gran compromiso.
El objetivo es claro: vencer a la Selección de Bolivia el próximo martes 31 de marzo. El conjunto sudamericano llega con el impulso de haber eliminado a Surinam, pero Irak confía en su poderío ofensivo para asegurar uno de los últimos boletos al Mundial. Para los iraquíes, este partido representa la oportunidad de regresar a la máxima cita del fútbol tras 40 años de ausencia, una carga histórica que los jugadores llevan con orgullo y determinación en cada sesión de práctica en suelo regiomontano.
La sede del encuentro será el majestuoso Estadio BBVA, conocido como el «Gigante de Acero», ubicado en Guadalupe, Nuevo León. Se espera una entrada importante dada la relevancia del choque. Los organizadores han y destacado que las instalaciones de Monterrey ofrecen las condiciones ideales para un evento de esta magnitud, garantizando seguridad y comodidad tanto para los protagonistas como para los aficionados internacionales que se han dado cita.
Mientras el martes llega, Irak sigue afinando detalles tácticos para contrarrestar el juego de Bolivia. La estabilidad que han encontrado en Monterrey ha sido fundamental para dejar atrás las complicaciones logísticas previas. Con el apoyo de su fe y una preparación rigurosa, Aymen Hussein y sus compañeros buscarán escribir una nueva página dorada para su nación, demostrando que el fútbol es capaz de superar fronteras y conflictos para unir a los pueblos en una sola pasión.






