El gobierno de Donald Trump deberá organizar el regreso a Estados Unidos de un hombre que fue deportado por error a una prisión en El Salvador. La jueza federal, Paula Xinis, describió la deportación como “un acto ilegal” y presionó a un abogado del Departamento de Justicia para obtener respuestas, lo que llevó a una tensa discusión en la sala del tribunal.
El abogado admitió que el sujeto no debería haber sido expulsado de Estados Unidos y que no debió ser enviado a El Salvador. Al final pudo decir bajo qué autoridad fue arrestado en Maryland y enviado a una prisión plagada de abusos a los derechos humanos.
El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) expulsó a Kilmar Abrego García el mes pasado, a pesar de la decisión de un juez de inmigración en 2019 que lo protegía de ser deportado a su país natal, El Salvador, donde enfrentaba una probable persecución por parte de las pandillas locales.
El fallo de la jueza se produjo poco después de que la esposa de Abrego García se uniera a docenas de simpatizantes en una manifestación para exigir el regreso inmediato de su esposo.
Mientras, la Casa Blanca presentó a Abrego García, de 29 años, como un miembro de la pandilla MS-13 y afirmó que los tribunales estadounidenses carecen de jurisdicción sobre el asunto porque el ciudadano salvadoreño ya no está en Estados Unidos.
Abrego García tenía un permiso del Departamento de Seguridad Nacional para trabajar legalmente en Estados Unidos. Trabajaba como aprendiz de hojalatero y buscaba obtener su licencia oficial.