Cientos de jóvenes encapuchados y convocados mediante redes sociales causaron severos destrozos y actos de pillaje en el centro histórico de Milán durante este domingo, desatando una segunda jornada consecutiva de enfrentamientos contra las fuerzas del orden que culminó con un saldo preliminar de más de 200 detenidos.
El despliegue policial recurrió al uso de gases lacrimógenos, cargas antidisturbios y cañones de agua para dispersar a una multitud de aproximadamente 2,000 personas congregadas en las inmediaciones de la plaza del Duomo, recinto emblemático que debió cerrar sus puertas y evacuar a los feligreses que se encontraban en misa por los accesos laterales del templo.
Los manifestantes violentos vandalizaron mobiliario urbano, destruyeron aparadores con mazas y saquearon diversos establecimientos comerciales, incluyendo tiendas de ropa, supermercados, bares y tiendas deportivas, agrediendo además al personal de seguridad privada que intentó contener los robos dentro de los comercios.
Ante el escalamiento de las agresiones registradas durante el fin de semana en localidades del norte del país como Turín, Bolonia y Brescia, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, convocó a una reunión de emergencia en materia de orden público para evaluar la implementación de medidas penales adicionales contra los responsables de los actos vandálicos.











