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La primera ministra Sanae Takaichi abre la puerta al diálogo con Teherán mientras el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado; el archipiélago cuenta con reservas de crudo para ocho meses ante un posible conflicto prolongado.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció este lunes 6 de abril que su gobierno realiza preparativos para mantener una cumbre de alto nivel con el liderazgo de Irán. El anuncio ocurre en un momento de tensión máxima, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene la amenaza de destruir la infraestructura energética de la República Islámica si no se libera el Estrecho de Ormuz para la noche del martes.

Japón, que importa aproximadamente el 90% de su crudo de Oriente Medio, se ha visto severamente afectado por la guerra iniciada el 28 de febrero. El bloqueo de Ormuz ha obligado a Tokio a liberar millones de barriles de sus reservas estratégicas y a implementar subsidios masivos para contener los precios del combustible. Ante el Parlamento, Takaichi aseguró que el país está preparado para «cualquier situación», incluyendo un conflicto de larga duración, y confirmó que las reservas actuales alcanzan para ocho meses de consumo.

Mientras la diplomacia de Japón busca una salida negociada, la Casa Blanca ha matizado ligeramente sus plazos. Aunque Trump advirtió con desatar «el infierno» en Irán, insinuó una extensión de 24 horas al límite original, fijando el vencimiento para las 20:00 del martes en Washington. La mediación de Japón se percibe como uno de los últimos esfuerzos internacionales para evitar un ataque directo a las plantas eléctricas e infraestructura iraní que desestabilizaría definitivamente el mercado energético mundial.