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Un jaguar fue avistado dentro del fraccionamiento Rancho San Diego, en el municipio de Ixtapan de la Sal, Estado de México, lo que llevó a autoridades locales y administradores del conjunto residencial a desplegar un operativo de búsqueda y a pedir a la población extremar precauciones mientras se localiza al felino.

La presencia del ejemplar fue confirmada mediante un aviso emitido por la mesa directiva del fraccionamiento, en el que se recomendó a residentes y visitantes evitar caminar por calles poco transitadas, permanecer atentos a la información oficial y, en caso de observar al animal, notificar de inmediato a la administración o a los cuerpos de seguridad, sin intentar capturarlo o agredirlo.

Hasta el momento, las autoridades no han informado si el ejemplar proviene de su hábitat natural o si pudo haber escapado de algún predio de manejo de fauna silvestre. Tampoco se ha reportado que existan personas lesionadas por este hecho.

El avistamiento ocurre apenas unas semanas después de otro incidente relacionado con grandes felinos en el Estado de México, cuando un tigre de Bengala escapó de un establecimiento privado en Tepetlaoxtoc. Tras ese caso, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) clausuró temporalmente el inmueble al detectar irregularidades en las instalaciones y en el plan de manejo del ejemplar, además de reiterar que los propietarios de este tipo de centros son responsables de garantizar el confinamiento seguro de los animales.

De acuerdo con la SEMARNAT, el jaguar (Panthera onca) está catalogado en México como una especie en peligro de extinción y constituye el felino más grande del continente americano, por lo que su conservación es considerada prioritaria. En casos de avistamientos, las autoridades ambientales recomiendan no acercarse al ejemplar, evitar cualquier intento de captura o cacería y reportar inmediatamente su ubicación a Protección Civil o a la PROFEPA para que personal especializado determine las acciones correspondientes.

Especialistas señalan que los avistamientos de fauna silvestre cerca de zonas habitadas pueden estar asociados a la fragmentación del hábitat, la expansión urbana o la búsqueda de alimento y agua. Por ello, las autoridades insisten en que la respuesta debe privilegiar tanto la seguridad de la población como la protección del ejemplar, evitando acciones que puedan poner en riesgo su integridad o la de los habitantes.