El gobierno de Israel anunció la revocación del estatus diplomático de los representantes de los Países Bajos que operan en Ramala, Cisjordania. La medida, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, obliga a la misión diplomática neerlandesa a devolver su documentación oficial en un plazo máximo de siete días, momento en el cual perderán formalmente sus privilegios e inmunidades en territorio israelí.
La decisión responde directamente a la reciente entrada en vigor de una ley en los Países Bajos que prohíbe el comercio con productos provenientes de los asentamientos israelíes en Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán. Desde la perspectiva de la cancillería israelí, cualquier nación que adopte acciones unilaterales y hostiles perderá su influencia política en la región.
Bajo las nuevas directrices, si el gobierno neerlandés pretende continuar representando los intereses de los ciudadanos palestinos, deberá hacerlo estrictamente desde el territorio administrado por la Autoridad Palestina, sin el respaldo diplomático de Tel Aviv.
Esta sanción se suma a las tensiones recientes de Israel con otros aliados europeos. A principios de mes, el ministerio implementó contramedidas similares contra el Reino Unido —incluyendo el cierre de su consulado en Jerusalén y la restricción de visados— como represalia por decisiones comerciales análogas sobre los territorios ocupados.








