El Ministerio de Exteriores israelí calificó el acto como una muestra de «odio antisemita»; el Gobierno de España rechazó las acusaciones y reiteró su compromiso contra cualquier forma de discriminación.
Madrid / Tel Aviv. — El Gobierno de Israel anunció este sábado la convocatoria de la encargada de negocios de España en Tel Aviv, en respuesta a la quema de una efigie de siete metros del primer ministro Benjamin Netanyahu en la localidad de El Burgo, Málaga. El incidente ha provocado un cruce de declaraciones entre las cancillerías de ambos países, elevando la fricción diplomática.
El origen del conflicto: La figura, que contenía 14 kilogramos de pólvora, fue incinerada el pasado 5 de abril como parte de una ceremonia tradicional que se celebra desde hace décadas en el municipio andaluz. La alcaldesa de El Burgo, María Dolores Narváez, aclaró que el evento anual suele utilizar representaciones de líderes mundiales, mencionando que en ediciones anteriores se quemaron figuras de Donald Trump y Vladimir Putin.
Reacciones oficiales:
- Israel: El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí afirmó en un comunicado que este hecho es una «muestra de odio antisemita» y responsabilizó directamente a la «incitación sistemática» que, a su juicio, promueve el gobierno del presidente Pedro Sánchez.
- España: El Ministerio de Asuntos Exteriores español rechazó «con contundencia cualquier acusación insidiosa» y subrayó que el país está plenamente comprometido en la lucha contra el antisemitismo y el odio.
Este llamado a consultas se suma a una serie de desacuerdos previos entre ambas administraciones respecto a la situación en el Medio Oriente, marcando uno de los puntos más bajos en la relación bilateral reciente.






