La Justicia de la provincia de Teherán emitió una nueva advertencia contra las mujeres que incumplen las normas del vestuario islámico en la capital. Las autoridades calificaron como “desnudez” y “conductas inapropiadas” el no portar el velo obligatorio, una práctica de desobediencia civil que ha mostrado un notable incremento en los espacios públicos durante los últimos años.
Durante una reunión de coordinación con el fiscal de la capital y los mandos policiales, el presidente de la Justicia provincial, Naser Atabati, afirmó que no tolerarán el libertinaje ni los intentos de normalizar estos comportamientos. Además, responsabilizó a fuerzas extranjeras de intervenir en la cultura local para promover lo que considera una erosión de los valores sociales.
Las declaraciones se alinean con la directiva emitida por el jefe del Poder Judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei, quien ordenó a la Fiscalía actuar con firmeza frente a las llamadas “anomalías sociales”. La orden busca frenar la presencia de mujeres en grandes ciudades que transitan con la cabeza descubierta o luciendo prendas como camisetas de tirantes y manga corta.
Esta ola de desobediencia civil se consolidó tras las manifestaciones de 2022 por la muerte de la joven Mahsa Amini bajo custodia policial. A pesar de la dura represión estatal contra el movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, miles de ciudadanas mantienen el rechazo cotidiano a las imposiciones del código de vestimenta en la República Islámica.











