En respuesta al escalamiento de la ofensiva estadounidense, el gobierno de Irán ha roto el silencio para asegurar que su aparato militar se encuentra en estado de alerta máxima. Tras el fin del ultimátum de la Casa Blanca, las autoridades persas afirman estar preparadas para enfrentar cualquier escenario bélico, minimizando el impacto de las recientes incursiones.
«Las amenazas ya están en marcha»
Desde la capital iraní, el reporte de Mohammed Vall destaca que el régimen ya considera iniciada la fase de agresión directa. Según fuentes locales, los ataques a centrales eléctricas registrados en los últimos días son la prueba de que el plan de Donald Trump ya se está ejecutando. Lejos de mostrar debilidad, Teherán sostiene que su infraestructura tiene la resiliencia necesaria para absorber los daños iniciales.
Capacidad de represalia
Irán ha lanzado una advertencia clara: posee los medios para infligir un daño equivalente a sus enemigos. La estrategia de «ojo por ojo» apunta directamente a:
- Instalaciones estratégicas en la región (bases de EE. UU. y aliados).
- Ataques directos contra Israel, a quien señalan como el principal instigador de la ofensiva.
Contrario a los informes de inteligencia de Washington que sugieren una degradación de su arsenal, Irán insiste en que su capacidad de defensa y contraataque permanece funcional. «Podemos defender nuestro país y podemos golpear de vuelta», es el mensaje que resuena en los círculos de poder de Teherán ante la inminencia de una guerra total.






