Al menos 560 soldados estadounidenses murieron o resultaron heridos en ataques iraníes contra bases de Estados Unidos en Medio Oriente, informó el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI).
Según la agencia Fars, una base militar estadounidense en Baréin fue impactada con dos misiles balísticos, mientras que otras instalaciones también fueron blanco de ataques repetidos. Teherán sostiene que las acciones se dirigen exclusivamente contra bases que considera territorio estadounidense.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, afirmó que su país no pretende atacar a naciones de la región, pero continuará golpeando posiciones bajo control de Washington mientras persista la ofensiva.
Añadió que Irán había advertido previamente a Estados Unidos —a través de la embajada suiza— que respondería ante cualquier agresión.
El CGRI también advirtió que instalaciones militares israelíes serán objetivo de sus ataques.
La escalada se produce después de que Estados Unidos e Israel iniciaran ataques conjuntos contra Irán, 48 horas después de concluir en Ginebra la tercera ronda de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán.






