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Las autoridades de Irán emitieron una orden de evacuación urgente dirigida a las tripulaciones de buques petroleros acantonados en Kuwait y Baréin. La medida preventiva responde al continuo deterioro de la seguridad marítima en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, tras intensos enfrentamientos armados registrados entre la Guardia Revolucionaria iraní y unidades de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

El conflicto se desencadenó tras el lanzamiento de misiles balísticos por parte de Teherán contra navíos de la Armada estadounidense, acción que derivó en una contraofensiva de Washington con el bombardeo y destrucción de tres petroleros iraníes en las inmediaciones de la isla de Jark. Como respuesta, las fuerzas iraníes declararon el cierre del estrecho de Ormuz e impactaron tres embarcaciones comerciales vinculadas a países occidentales, amenazando con expandir sus acciones destructivas en la zona.

La exigencia de desalojar los puertos en territorio kuwaití y bahreiní posiciona la crisis en un punto de máxima alerta. La parálisis del paso marítimo pone en riesgo directo el tránsito del 20 % del crudo a nivel global, amenazando con desstabilizar el suministro energético de los mercados internacionales.