El gobierno de la República Islámica de Irán calificó como falsa la información proporcionada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) sobre el supuesto despliegue de destructores en el Estrecho de Ormuz. A través de la televisión estatal, el coronel Ebrahim Zolfagari, portavoz del Comando General Central Jatam al Anbia, aseguró que no se ha permitido la entrada de ninguna embarcación de guerra estadounidense a la zona.
Esta reacción surge como respuesta directa al comunicado emitido por Washington este sábado, donde se afirmaba que los buques USS Frank E. Peterson y USS Michael Murphy habían iniciado operaciones para retirar minas marinas. El coronel Zolfagari fue tajante al señalar que la soberanía y la iniciativa para el tránsito de cualquier buque en esas aguas «sigue en manos de las Fuerzas Armadas de Irán».
Conflicto de narrativas en medio del diálogo de paz
El desmentido iraní añade una capa de tensión a las conversaciones que se llevan a cabo en Pakistán, donde precisamente el estatus de esta vía marítima es el principal punto de fricción.
- La versión de EE. UU.: Afirma tener el control operativo para garantizar un «paso seguro» al comercio global.
- La versión de Irán: Sostiene que cualquier movimiento naval extranjero requiere su autorización y que las declaraciones del CENTCOM son propaganda para presionar en la mesa de negociación.
Expertos sugieren que esta contradicción de informes busca influir en la percepción de fuerza de ambas delegaciones en Islamabad. Mientras Estados Unidos intenta demostrar que la reapertura es un hecho consumado por la vía militar, Irán reafirma que el cierre del estrecho sigue siendo su carta de negociación más poderosa para alcanzar un acuerdo de paz definitivo.






