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El Gobierno de Irán alertó formalmente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la existencia de planes operativos por parte de Estados Unidos y el régimen de Israel para asesinar a sus más altos funcionarios. En una carta dirigida al Secretario General, António Guterres, el embajador iraní ante la ONU, Amir Saeed Iravani, denunció que figuras como el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el ministro de Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, han sido designados como objetivos de una política de «terrorismo de Estado«.

Iravani calificó estas amenazas como una violación flagrante a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional, recordando que los diplomáticos de alto rango gozan de inmunidad total. Según la misiva, esta estrategia criminal se ha recrudecido desde el inicio de la agresión contra territorio iraní el pasado 28 de febrero, la cual ha cobrado la vida de miles de civiles y líderes de la Revolución Islámica en este 2026. El embajador subrayó que la supuesta «suspensión» de estos planes es solo temporal, lo que confirma una amenaza real y persistente contra la soberanía de Irán.

Protesta contra países del Golfo

De manera paralela, Irán presentó protestas enérgicas ante el Consejo de Seguridad contra Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Teherán acusa a estas naciones de permitir el uso de su territorio y espacio aéreo para que fuerzas estadounidenses e israelíes ejecuten ataques en suelo iraní. El embajador subrayó que otorgar facilidades para la agresión contra un tercer Estado soberano conlleva una responsabilidad internacional ineludible.

Irán instó a sus vecinos a respetar los principios de buena vecindad y advirtió que, aunque prioriza la diplomacia, se reserva su derecho inherente a la legítima defensa para salvaguardar su integridad territorial e independencia política ante lo que considera una campaña de exterminio orquestada desde Tel Aviv y Washington.