La República Islámica de Irán condenó a muerte a Najmeh Amini, una estudiante de contabilidad de 23 años, por el presunto delito de blasfemia tras realizar publicaciones en redes sociales en las que habría insultado al profeta Mahoma. La joven, recluida en la prisión de Vakilabad, enfrenta además una pena adicional de doce años y seis meses de cárcel por delitos contra la seguridad nacional y difusión de propaganda contra el régimen teocrático.
Amini fue arrestada el pasado 31 de enero tras participar en las manifestaciones multitudinarias contra el Gobierno iraní, las cuales dejaron miles de detenciones y una severa represión documentada por activistas internacionales. Tras su captura, la defensa argumentó que los comentarios en internet se emitieron bajo los efectos de setas alucinógenas; no obstante, el tribunal aplicó con el máximo rigor la legislación islámica sin considerar las excepciones previstas en el código penal para casos sin intencionalidad o bajo estado de alteración.
La condena motivó la filtración de un archivo de audio en el que la estudiante apela a la Organización de las Naciones Unidas y a defensores de derechos humanos para interceder por su vida. «No pretendo hacerme la heroína; solo pido una cosa: sean mi voz. Soy una chica inocente, una joven con tantas esperanzas y sueños», se escucha en la grabación transmitida a plataformas internacionales, donde solicita la revisión jurídica imparcial de su expediente procesal.
Organizaciones no gubernamentales y agrupaciones civiles emitieron una alerta internacional ante el incremento sostenido de ejecuciones y sentencias de pena capital en territorio iraní. La legislación del país castiga las injurias contra figuras sagradas del islam con la muerte, un marco normativo que, según denunciaron los activistas, se utiliza sistemáticamente para sofocar la disidencia política y el activismo juvenil tras las olas de protesta en el país.











