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El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, calificó como una señal de desesperación la advertencia de Estados Unidos sobre la imposición de nuevas sanciones económicas, descartando que estas medidas logren doblegar a Irán tras casi seis meses de conflicto armado.

La postura iraní responde a los señalamientos del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien adelantó que preparan el paquete de restricciones más severo de la historia contra la República Islámica. Pese a la presión internacional, los ataques a su infraestructura y los estragos económicos acumulados, el gobierno iraní mantiene una postura desafiante en el escenario bélico.

Como medida de presión, Irán mantiene prácticamente paralizado el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, al prohibir el paso de petroleros no autorizados por esta vía estratégica para el comercio energético global, un bloqueo efectivo que ya provocó un repunte en los precios internacionales del crudo.

En un mensaje difundido a través de Telegram, Araqchi sostuvo que la transición de las operaciones militares hacia el endurecimiento de sanciones evidencia la falta de nuevas alternativas por parte de los líderes estadounidenses, reiterando que cualquier acercamiento diplomático futuro requerirá condiciones de respeto mutuo, justicia y honor.