La Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) desarticuló redes de delincuencia medioambiental en América Latina y el Caribe mediante la operación Madre Tierra VIII, desarrollada entre junio y julio. El despliegue internacional concluyó con la detención de 233 personas y el rescate de más de mil animales salvajes vivos, incluyendo guacamayos, pitones y dos tigres de Bengala en territorio mexicano.
Las acciones se ejecutaron de manera coordinada en nueve países de la región —entre ellos México, Colombia, Costa Rica y Nicaragua— con el objetivo de combatir el tráfico de fauna silvestre, la deforestación y la explotación minera clandestina. Los investigadores señalaron que las rutas utilizadas por estas organizaciones delictivas para trasladar especies exóticas coinciden frecuentemente con los corredores del narcotráfico hacia Europa y Asia.
En el eje de deforestación, la organización policial identificó a 161 empresas y 65 personas operando a escala intercontinental, logrando 16 aprehensiones en Colombia y dando continuidad a las pesquisas sobre la destrucción de miles de hectáreas de selva amazónica. Asimismo, las autoridades interceptaron 165 kilos de aletas de tiburón valoradas en 280.000 dólares y decomisaron 4,6 toneladas de cianuro junto con once contenedores de mercurio en Costa Rica.
La directora de la oficina regional de Interpol para Centroamérica, Krandall Gullock, subrayó que la estrategia se enfocó en seguir el rastro financiero para sancionar a las empresas que financian y gestionan estos delitos. Con este operativo, las autoridades buscan debilitar las estructuras corporativas que lucran con la degradación ecológica y el aprovechamiento ilícito de recursos naturales.












