Especialistas del INAH analizan el 40% del esqueleto de un varón y un cráneo femenino recuperados a ocho metros de profundidad; la evidencia de fogones sugiere que las cuevas, hoy sumergidas, funcionaron como refugios y criptas funerarias.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha iniciado el estudio bioarqueológico de restos humanos rescatados del sistema Sac Actun. Los hallazgos se realizaron en una cámara ubicada a 200 metros de la entrada de un cenote y a ocho metros de profundidad, un espacio que hace ocho milenios era una caverna seca debido a que el nivel del mar se encontraba entre 20 y 30 metros por debajo del actual.



El arqueólogo Luis Alberto Martos López destacó el hallazgo de carbón y fogones en la cueva, lo que indica una actividad humana constante. Según el especialista, la disposición de los restos sugiere que la cámara pudo haber servido como una cripta funeraria natural, reflejando las creencias y ritos mortuorios de los grupos nómadas que habitaban la entonces pradera de la península de Yucatán.
Los restos fueron trasladados en cajas herméticas a la Ciudad de México, donde el antropólogo físico Arturo Talavera González lleva a cabo los análisis preliminares. El proyecto es dirigido por Octavio del Río Lara y Gustavo García García, contando con un equipo multidisciplinario de hidrogeólogos, biólogos moleculares e ingenieros.
PERFIL BIOARQUEOLÓGICO DE LOS HALLAZGOS
| Individuo | Características Físicas | Observaciones de salud y Contexto |
| Varón (adulto joven) | Edad: 20-25 años. Estatura: 1.45 – 1.50 m. Complexión: Muy delgada. | Se recuperó el 40% del esqueleto, incluyendo partes del cráneo, costillas, vértebras y huesos largos. |
| Mujer (adulto maduro) | Edad: 35-45 años al morir. | Presentaba signos de mala alimentación; su mandíbula carece de piezas dentales. |
| Contexto Ambiental | Península de Yucatán hace 8,000 años. | Paisaje de pradera con megafauna y pocos árboles; cuevas usadas como refugio. |
LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN Y HALLAZGOS CLAVE
- Evidencia de fuego: El carbón encontrado confirma el uso de fogones dentro de las cavernas, lo que refuerza la teoría de las cuevas como espacios habitacionales activos antes de inundarse.
- Hipótesis de origen: El antropólogo James Chatters ha planteado, basándose en material fotográfico, que el cráneo femenino podría corresponder a una persona de ascendencia africana, posibilidad que deberá ser confirmada mediante estudios osteométricos y de ADN.
- Conservación: Las piezas se encuentran en un estado de conservación regular y están siendo sometidas a un proceso de consolidación antes de ser manipuladas para estudios más profundos.






