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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó el hallazgo de 50 huellas fosilizadas de dinosaurios de distintas especies que habitaron hace 65 millones de años en la comunidad de San Juan de los Plátanos, dentro del municipio de Apatzingán, Michoacán.

La titular de la Secretaría de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó la relevancia del descubrimiento para profundizar en el pasado geológico del territorio mexicano y reconoció la iniciativa de los pobladores locales, quienes reportaron a las autoridades la existencia de pisadas de «animales gigantes» a la orilla del río.

El investigador del Centro INAH Michoacán, Raymundo Cervantes Barriga, acudió al sitio para formular el dictamen técnico, confirmando que las icnitas pertenecen a especímenes herbívoros y carnívoros de talla mediana y grande. El registro se concentra preliminarmente en un área de 40 metros cuadrados sobre una plataforma de roca sedimentaria, con huellas cuyas dimensiones van de 12 a 48 centímetros de longitud y hasta 30 centímetros de ancho.

El análisis paleontológico preliminar identificó vestigios pertenecientes a tres familias específicas del Cretácico tardío:

  • Terópodos de gran tamaño: Posiblemente tiranosáuridos de hasta cuatro metros de altura, identificados por sus pisadas tridáctilas.
  • Dromeosáuridos (raptores): Carnívoros de menor envergadura, con tallas aproximadas a los dos metros de altura y rastros de tres dedos.
  • Hadrosáuridos («picos de pato»): Grandes herbívoros de hasta cuatro metros de altura, cuyas marcas exhiben tres dedos con terminaciones redondeadas.

Cervantes Barriga explicó que estas especies convergían en antiguos cuerpos lacustres o fluviales de la zona para alimentarse e hidratarse antes del cierre de la era mesozoica.

Desde el pasado 21 de octubre, una brigada interdisciplinaria del INAH asumió las tareas de prospección y conservación. El geólogo Jasinto Robles Camacho extrajo muestras de los estratos rocosos; los arqueólogos María Fernanda Cabrera y José Luis Punzo Díaz encabezan los levantamientos de fotogrametría; el biólogo José Luis Ávila elabora los moldes in situ, y el paleontólogo Carlos A. Hernández Luna colabora en la clasificación taxonómica. Debido a que amplias secciones del margen fluvial permanecen sin explorar, los investigadores estiman que el número de huellas catalogadas se incrementará en las próximas semanas.