El Episcopado Mexicano califica como un «grave precedente» que la policía israelí impidiera el paso al Cardenal Pierbattista Pizzaballa al Santo Sepulcro; es la primera vez en siglos que se prohíbe esta misa.
La Iglesia Católica de México alzó la voz este domingo para rechazar de manera categórica la prohibición de la misa de Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El pronunciamiento del Episcopado Mexicano ocurre tras la retención y expulsión del Cardenal Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica en Tierra Santa, a quien la policía israelí le impidió el acceso al templo más sagrado del cristianismo.
A través de un comunicado firmado por los obispos Ramón Castro y Héctor M. Pérez, la institución calificó el acto como una medida «manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada» que hiere la sensibilidad de millones de fieles en el inicio de la Semana Santa. Según el reporte del Patriarcado Latino, tanto el Cardenal como el Custodio de Tierra Santa fueron detenidos mientras avanzaban de forma privada, sin procesión alguna, y obligados a retirarse por las fuerzas de seguridad.
«Lo que ocurre en Jerusalén no nos es ajeno: la fe y la dignidad humana deben ser siempre protegidas»
subrayó la Iglesia mexicana
Con este acto, la iglesia católica mexicana se une al llamado del Papa León XIV para detener la espiral de violencia. Este incidente se produce en un clima de cierre total de los Lugares Santos (incluyendo la Mezquita de Al Aqsa y el Muro de las Lamentaciones) debido al conflicto bélico que Israel y Estados Unidos sostienen contra Irán, marcando un hito histórico de censura religiosa en la región.






