EE.UU. — Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzaron a desplegarse en los aeropuertos John F. Kennedy (JFK) y Newark, en Nueva York, para apoyar a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), afectada por la falta de personal derivada del cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La medida la anuncio el zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, quien explicó que los agentes colaborarán en tareas básicas que no requieren formación especializada, como la vigilancia de accesos, con el objetivo de aliviar la carga operativa en los controles de pasajeros.
La crisis se origina en la suspensión de salarios desde febrero para trabajadores de la TSA, lo que ha provocado ausencias y renuncias, generando largas filas en aeropuertos clave como JFK y Newark.
Críticas desde la oposición
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, calificó como “no aceptable” el envío de agentes “sin formación” a instalaciones aeroportuarias y acusó al presidente Donald Trump de provocar caos con sus decisiones.
El Senado ha rechazado en cinco ocasiones desde febrero la financiación del DHS, que lleva cinco semanas en cierre parcial.
La disputa política se intensificó tras la muerte de dos ciudadanos en Mineápolis durante operativos migratorios federales, lo que detonó la negativa demócrata a aprobar recursos para la agencia.






