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Una investigación periodística publicada por el diario británico Financial Times reveló que Donald Trump Jr. y Eric Trump, hijos del mandatario estadounidense Donald Trump, han sostenido encuentros directos con al menos 18 jefes de Estado, primeros ministros y diplomáticos de alto nivel desde el inicio del segundo mandato de su padre en enero de 2025. Estos acercamientos coinciden con una agresiva expansión internacional del patrimonio corporativo familiar y con colocaciones de capital en industrias altamente beneficiadas por la política exterior de la Casa Blanca.

El reportaje advierte que, si bien ninguno de los dos empresarios posee nombramientos oficiales ni responsabilidades de gobierno, ambos son recibidos habitualmente en el exterior con honores y protocolos propios de enviados plenipotenciarios de la administración federal. Las citas diplomáticas y empresariales han involucrado a seis jefes de Estado o primeros ministros —en funciones o en retiro—, nueve ministros de gabinete y altos funcionarios, así como a representantes partidistas de naciones como Vietnam, Serbia y Somalilandia.

En paralelo, el informe documenta el notable repunte en las operaciones de la Organización Trump. Desde la contienda electoral de 2024, el consorcio anunció 15 proyectos internacionales de desarrollo inmobiliario y turístico en urbes como Bucarest, Dubái y diversas regiones de Vietnam. Adicionalmente, las declaraciones patrimoniales y éticas del mandatario transparentan otros cinco desarrollos que aún no se formalizan ante la opinión pública.

Bajo este esquema, la facturación del conglomerado por concepto de licencias de marca, construcción y gestión de activos fuera de territorio estadounidense creció un 40%, alcanzando 63 millones de dólares entre 2024 y 2025, según el análisis contable del medio económico. La cartera de inversión de los hermanos se ha diversificado con fuerza hacia rubros estratégicos como criptomonedas, mercados de predicción, industria bélica de defensa y extracción de minerales críticos.

Frente a la investigación, portavoces de la familia y de la empresa rechazaron cualquier conflicto de interés o vinculación entre los acuerdos comerciales y la política exterior de Washington. Aseguraron que ambos actúan en calidad de ciudadanos estrictamente privados, apegan sus transacciones al marco normativo vigente y evitan la administración cotidiana en algunas filiales, ratificando que el corporativo trabaja con total autonomía respecto a las funciones presidenciales.