El Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) consideró pérdidas materiales por más de 30 mil 670 millones de pesos tras el impacto del Huracán Otis en Acapulco pero, en relación a la pérdida de vidas humanas, la Asociación Mexicana de Marinas Turísticas (AMMT) estima que al menos 200 trabajadores de embarcaciones marinas han fallecido a causa de este fenómeno metereológico.
De acuerdo con la AMMT esta cifra no ha sido contabilizada por el gobierno federal que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador que reportó hasta e corte del pasado viernes, 47 fallecidos y la desaparición de otras 56 personas.
La asociación aseveró que se afectó el 90 % de las instalaciones para servicio de turismo náutico y explicó que el paso del Huracán Otis impactó de manera importante las instalaciones náuticas, las embarcaciones e incluso el personal fue de los más afectados por este fenómeno.
La organización explicó que el costo por hundimiento y daños materiales de embarcaciones en Acapulco asciende alrededor de 350 millones de dólares daño de embarcaciones, más de 60 mil millones de pesos.
Eso sin contar otros 20 millones de dólares por los daños a las instalaciones en las marinas de Santa Lucía y Acapulco, e instalaciones de los muelles del malecón y los fondeaderos de playa Manzanillo y la Aguada.
La situación de los trabajadores y prestadores de servicios turísticos marinos es complicada pues al hundimiento de yates se suma la destrucción o inhabilitación de lanchas de ski, motos acuáticas entre otras lo que complica el panorama laboral para este sector laboral del Puerto quienes dejarán de recibir 500 millones de dólares, unos 8 mil 700 millones de pesos.
Paralelo a ello, los tiempos compartidos y la propiedad vacacional en Acapulco también resultó afectada y dejarán de recibir alrededor de 6 mil 100 millones de pesos, según la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos (AMDETUR)
En este contexto, unas 26 mil personas, que trabajaban en hoteles, restaurantes y bares, quedarán en el limbo en el puerto con un futuro incierto mientras los turistas no regresen al puerto.