En el reciente encuentro entre el Atlético de Madrid y el Espanyol, que culminó en un empate 1-1, se vivió una escena poco común que captó la atención de aficionados y medios de comunicación. Más allá de los goles anotados por César Azpilicueta para los rojiblancos y Javi Puado, de penalti, para el conjunto perico, el protagonismo recayó inesperadamente en el árbitro asistente Rodríguez Moreno.
La jugada ocurrió cuando Giuliano Simeone, conocido por su entrega y velocidad en el campo, disputaba un balón por la banda derecha. En su intento por alcanzar el esférico, el delantero argentino colisionó accidentalmente con Rodríguez Moreno, quien, al intentar apartarse de la trayectoria de la jugada, terminó siendo derribado. Lo que siguió fue una imagen que rápidamente se viralizó: el árbitro asistente quedó momentáneamente con los pies en el aire y la cabeza tocando el césped, en una posición que recordó a una acrobacia fallida.
A pesar de lo aparatoso del incidente, Rodríguez Moreno se reincorporó sin mayores dificultades y continuó desempeñando su labor en el partido. Giuliano Simeone, mostrando deportividad, se acercó de inmediato para asegurarse de que el asistente estuviera en buen estado. Esta acción refleja el espíritu de fair play que caracteriza al fútbol, donde, a pesar de la intensidad del juego, prevalece el respeto entre todos los participantes.
Este curioso episodio se suma a otras situaciones en las que Giuliano Simeone ha estado involucrado en jugadas polémicas o destacadas.