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Lo que comenzó como una mala racha deportiva ha terminado en una crisis institucional en Gabón. Tras quedar eliminados en la primera fase de la Copa de África 2025/2026 con un registro de cero puntos, el Consejo de Ministros analizó el desempeño del equipo y decidió aplicar sanciones de carácter administrativo y deportivo. La suspensión de todas las actividades de la selección nacional deja al país fuera del mapa futbolístico por un tiempo indeterminado, una medida que ha dejado atónitos a los aficionados locales.

El foco del castigo se ha centrado en Pierre-Emerick Aubameyang y Bruno Ecuele Manga, quienes han sido expulsados formalmente del combinado nacional. El ministro Simplice-Désiré Mamboula fue el encargado de comunicar que estos jugadores ya no representan los valores de la nación. Esta decisión draconiana refleja la frustración de un gobierno que invirtió recursos considerables en el equipo y que considera que el desempeño en Costa de Marfil fue una falta de respeto al pueblo gabonés.

La tensión política rodea cada detalle de esta noticia. El hecho de que el video del anuncio fuera borrado y vuelto a subir este jueves indica que hubo intensas deliberaciones internas sobre la gravedad de las sanciones. El presidente Oligui Nguema ha sido el principal impulsor de estas medidas, vinculando el éxito deportivo directamente con la estabilidad y el orgullo de la identidad nacional, la cual considera que ha sido herida por la falta de entrega de sus futbolistas.

Aubameyang, quien ya se encuentra en Marsella recuperándose de una lesión muscular, ha utilizado su cuenta de X para defenderse de lo que considera una caza de brujas. Al calificar las críticas como superficiales, el capitán apunta a que la falta de resultados es fruto de una mala gestión federativa y no de su actuación individual. Sus palabras han generado un intenso debate sobre si los futbolistas deben ser el «chivo expiatorio» de las deficiencias de las instituciones deportivas del país.

Por ahora, el cuerpo técnico ha sido destituido en su totalidad y no hay planes para nombrar un sucesor. La suspensión de la selección «hasta nueva orden» implica que Gabón podría perderse compromisos internacionales importantes en el inicio de 2026, incluyendo las eliminatorias mundialistas. El fútbol gabonés entra en un periodo de oscuridad donde la política ha tomado el control absoluto del vestuario, buscando una refundación que parece estar muy lejos de concretarse.