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Este jueves se llevó a cabo el funeral del ayatolá Alí Jameneí en la ciudad santa de Mashhad, tras concluir siete días de ceremonias fúnebres oficiales. El evento se convirtió en una demostración de fuerza de la República Islámica de Irán, luego de los recientes conflictos bélicos contra Estados Unidos e Israel, así como de las intensas protestas sociales registradas el pasado mes de enero.

Durante la masiva concentración, millones de participantes corearon de forma unánime la consigna “Muerte a Israel” y manifestaron sus exigencias de venganza contra Washington. De acuerdo con reportes de los medios oficiales iraníes, alrededor de 4.5 millones de personas se congregaron en las inmediaciones del santuario, muchas de las cuales portaban pancartas con mensajes explícitos como «Mataremos a Trump», en referencia directa al actual presidente estadounidense.

Las oraciones fúnebres en el emblemático santuario del Imán Reza fueron oficiadas y dirigidas por el hijo mayor del líder supremo, Mustafa Jameneí, quien asumió el liderazgo religioso de la ceremonia ante la cúpula militar y política del país, consolidando la narrativa de resistencia del régimen de Teherán en un momento de alta tensión en Oriente Medio.