La líder opositora venezolana, María Corina Machado, entregó físicamente la medalla de su Premio Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un gesto de agradecimiento por su apoyo a la libertad de Venezuela, acción que generó reacciones inmediatas en el ámbito diplomático internacional.
Ante el hecho, la Fundación Nobel aclaró que la medalla y el diploma son solo símbolos materiales, mientras que el honor y el reconocimiento del premio permanecen ligados de forma permanente al laureado original.
De acuerdo con los estatutos, un Premio Nobel no puede transferirse ni compartirse, y su estatus no se modifica aunque los objetos cambien de manos.
El Instituto Nobel Noruego subrayó que el Comité toma decisiones definitivas y que no se puede transferir ni compartir el premio. No obstante, la Fundación precisó que no impone restricciones sobre el uso de la medalla, por lo que los laureados pueden conservarla, regalarla, venderla o donarla.
En este contexto, el Instituto Nobel consideró que la entrega de la medalla a Trump, enmarcada y con una dedicatoria de gratitud por su “liderazgo para promover la paz”, constituye una decisión personal de la galardonada y no afecta la validez del premio.
El Instituto reiteró que los Nobel se conceden con base en los méritos evaluados al momento de la decisión y no por acciones posteriores.
La medalla del Premio Nobel de la Paz está elaborada en oro de 18 quilates, pesa 196 gramos, mide 6.6 centímetros de diámetro y fue diseñada por el escultor Gustav Vigeland, con símbolos que representan la fraternidad entre las naciones.





