La jornada del lunes en la NBA estuvo marcada por el despido de Jaden Ivey de los Chicago Bulls. El escolta utilizó sus redes sociales para cuestionar la decisión del equipo, alegando que su salida se debe a su fe cristiana y no a un bajo rendimiento o indisciplina deportiva. Sin embargo, los videos publicados horas antes, donde atacaba las campañas de inclusión de la liga y utilizaba lenguaje discriminatorio contra el colectivo LGBTQ+, fueron el detonante para que la oficina principal cortara su contrato de manera fulminante.
Durante sus transmisiones en vivo, Ivey no solo criticó las vallas publicitarias del Mes del Orgullo, sino que instó a sus seguidores a ver dichas celebraciones como actos de «injusticia». El jugador, que llegó procedente de los Detroit Pistons antes de la fecha límite de traspasos, se encontraba inactivo por una lesión de rodilla, pero su presencia en el ojo público nunca fue tan ruidosa. «El viejo J.I. ha muerto», declaró recientemente, asegurando que su vida ahora pertenece enteramente a su fe, independientemente de su estatus en el baloncesto.

El vestuario de los Bulls ya sentía la tensión. Según reportes, el comportamiento de Ivey se había vuelto monologuista, abordando temas polémicos como el anticatolicismo y el aborto frente a sus compañeros. Esta actitud, calificada como «predicadora» por miembros del staff, fue minando la armonía del grupo. Billy Donovan subrayó ante la prensa en San Antonio que el respeto y la rendición de cuentas son pilares no negociables para cualquier jugador que vista el uniforme de los Bulls.
La trayectoria de Ivey, seleccionado en el Top 5 del Draft 2022, ha dado un giro dramático en menos de dos años. De ser una pieza clave en la reconstrucción de los Pistons a ser un jugador rescindido por conducta perjudicial, su valor en el mercado ha caído drásticamente. Sus problemas físicos, limitándolo a solo 30 partidos la temporada pasada, sumados a este escándalo extra-cancha, plantean serias dudas sobre qué equipo estará dispuesto a ofrecerle una oportunidad en la agencia libre de 2027.
La baja de Ivey es un recordatorio de la vigilancia que las franquicias mantienen sobre la imagen pública de sus activos. Mientras el jugador continúa realizando transmisiones cuestionando la «verdadera razón» de su salida, la NBA se mantiene firme en sus políticas de diversidad. El caso Jaden Ivey cierra un capítulo oscuro para Chicago, que ahora deberá enfocarse en el cierre de temporada sin uno de los jugadores que, en papel, estaba llamado a ser parte de su futuro a largo plazo.






