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Miles de personas volvieron a salir a las calles de Francia este sábado 7 de noviembre para exigir mejores condiciones económicas, mayor poder adquisitivo e inversión en educación. Se trata del cuarto fin de semana consecutivo de movilizaciones contra las políticas del gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu, aunque la participación mostró una disminución respecto a las jornadas anteriores.

El Ministerio del Interior contabilizó 146 mil manifestantes en todo el país, incluidos 46 mil en París. En contraste, las organizaciones estudiantiles y juveniles calcularon 250 mil participantes, 75 mil de ellos en la capital.

Las protestas comenzaron a finales de septiembre con movilizaciones de estudiantes de secundaria inconformes con las condiciones de sus centros educativos, pero posteriormente se sumaron universitarios, trabajadores y sindicatos que reclaman mejores salarios, medidas contra el encarecimiento de la vida y mayores recursos para los servicios públicos.

En París, la principal marcha recorrió el trayecto entre las plazas de la República y de la Nación. Paralelamente, integrantes del movimiento de los Chalecos Amarillos intentaron realizar una concentración no autorizada en la plaza de la Concordia, cerca de las sedes del gobierno y del Parlamento.

Las autoridades desplegaron 70 mil policías y gendarmes en todo el territorio. Al cierre de la jornada, el Ministerio del Interior reportó 232 detenciones y enfrentamientos en distintas ciudades, entre ellas Lyon, Marsella y Toulouse.

La movilización ocurre antes de una conferencia social convocada por Lecornu para este lunes 9 de noviembre, con sindicatos y representantes empresariales. Organizaciones estudiantiles y docentes, sin embargo, anunciaron nuevas protestas y una huelga para el martes, al considerar insuficientes las respuestas gubernamentales.